Sandra no usa fertilizantes químicos, rota sus cultivos y planta árboles nativos. Se dedica a cuidar la tierra de forma totalmente orgánica. “Soy una amante de la naturaleza”, dice sonriendo. “Aprendí mucho de mis abuelos y de la gente mayor que he conocido a lo largo de mi vida”.
Hoy, Sandra es líder en el agroturismo de Chiloé y enseña a otras mujeres de la isla a trabajar sus tierras de manera orgánica. “La agricultura requiere paciencia, no es fácil. Algunos cultivos toman tiempo y por eso trato de ayudar a mi comunidad a aprender cómo aprovechar la tierra al máximo”.
Antes de que termine la excursión, Sandra ofrece a los visitantes algunos de los productos de sus cosechas, incluyendo mermeladas caseras. Esta es una dulce forma de despedir a los invitados con una sonrisa tras su mágico encuentro con la naturaleza, a través de una agricultura basada en prácticas tradicionales y sustentables.