Hay mañanas en que me paro frente al humedal de Pullao y me cuesta creer lo que estoy viendo.

A pocos metros del hotel, con el agua quieta reflejando las nubes bajas de Chiloé, aparecen ellos: los zarapitos de pico recto. Aves largas, elegantes, con ese pico ligeramente curvado hacia arriba que parece diseñado para escarbar entre el barro con precisión quirúrgica. Caminan despacio, sin apuro. Como si supieran que se lo merecen.

Y vaya que se lo merecen.

Lo que ese pájaro acaba de hacer es casi imposible de creer

El zarapito de pico recto (Limosa haemastica) viene desde Alaska. No en escala, no en etapas cómodas. Vuela cerca de 9.000 kilómetros sin detenerse a descansar ni a comer, durante seis días seguidos, cruzando el Pacífico hasta llegar a los humedales del archipiélago. En el viaje de ida y vuelta recorre alrededor de 30.000 kilómetros.

Treinta mil kilómetros. La vuelta al mundo, casi completa. Y el destino elegido es este humedal, aquí, frente a nosotros.

¿Cómo logra sobrevivir un vuelo de seis días sin comer ni dormir?

Semanas antes de partir, el ave se sobrealimenta de forma intensa para acumular reservas de grasa, llegando a incrementar su peso en un 30 a 40%. Ese es el combustible que le permite completar el viaje. Los científicos de la Universidad Austral de Chile que los estudian los llaman, con cariño y respeto, superatletas obesos.

Cuando llegan a Chiloé, en verano austral, hacen exactamente lo que uno imagina después de semejante hazaña: comen, descansan y recuperan fuerzas. El humedal de Pullao, con su riqueza bentónica, pequeños moluscos, crustáceos, organismos que viven en el barro, es para ellos lo que una buena mesa es para un viajero exigente.

El Humedal de Pullao: un lugar que la ciencia también eligió

No es casualidad que investigadores chilenos hayan instalado transmisores satelitales precisamente en zarapitos capturados en esta zona para seguir sus rutas. Los humedales de Chiloé tienen una importancia crítica para la ruta migratoria de estas aves, y la comunidad científica internacional lo sabe bien.

El Humedal de Pullao, que se extiende justo frente a Refugia Chiloé, forma parte de esta red de ecosistemas costeros que funcionan como estaciones de servicio para miles de aves que viajan entre los hemisferios. Sin estos humedales, la migración simplemente no sería posible.

Cómo vivir la experiencia desde Refugia

Desde Refugia, lo sabemos también. Por eso cuando un huésped nos pregunta qué puede hacer al amanecer, muchas veces la respuesta es simple: abrigarse bien, caminar hasta el humedal y quedarse quieto un momento.

Ahí, con binoculares o sin ellos, va a entender por qué este rincón de Chiloé no es solo hermoso. Es necesario.

Información práctica para visitantes

  • Temporada de avistamiento: octubre a marzo
  • Mejor horario: amanecer y las dos primeras horas de la mañana, con marea baja
  • Equipo recomendado: binoculares 8×42, ropa abrigada en colores neutros
  • Distancia desde el hotel: acceso caminando, guiado por nuestro equipo
  • Nivel de experiencia requerido: ninguno, ideal tanto para ornitólogos como para curiosos